La teoría del perrito rebelde y el bebé

La teoría del perrito rebelde y el bebé
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¿Alguna de vosotras ha tenido un perrito desde bien chiquitito? ¿Y ese perrito era un rebelde sin causa? Yo adopté una cachorrita así cuando vivía en USA, que por supuesto se vino conmigo a España cuando llegó la hora, y os sonará a chiste, pero fue un muy buen entrenamiento pre-bebé 😂

Presentando a mi princesita perruna

Ella tenía aproximadamente un mes de vida cuando la adopté, habían encontrado su camada abandonada en una carretera (o algo así), y yo fui la afortunada que se la quedó.

Ahora es un amor, buena, noble y obediente; pero de cachorrita, aunque  adorable, era una loca de la vida, increíblemente desobediente, traviesa, cagona y meona como ella sola.

La teoría del perrito rebelde y el bebé solo es aplicable en casos de similar locura canina, por eso el matiz de “rebelde” en su enunciado, y ahora entenderéis el porqué…

Perrito bebé

Mi princesita perruna cuando era una cachorrita y poniendo carita de buena.

Las noches sin dormir, el pis y la caca

En la época en que se unieron nuestros destinos perro-humano, yo compartía piso con unos amigos y compañeros de trabajo, con lo que mi peludita y yo no teníamos toda la casa a nuestra disposición, sino que había que pasar gran parte del día y todas las noches en mi cuarto, que era nuestro espacio. Las opciones de descanso eran:

  1. Que durmiera en en suelo en su mini-camita, suena bien, ¿no? ¡Error!Por si no lo sabéis, en USA tienen la manía de poner moqueta en todas partes, incluidas las habitaciones, y NO queréis saber cómo es eso de limpiar pis y caca de cachorro en una moqueta… Daba igual cuantos empapadores o cartones pusiera forrándolo todo, ella se las apañaba para llegar a la moqueta varias veces por noche… Aparte de que lloraba porque quería subirse a la cama conmigo…
  2. Encerrada en su casita-jaulita. Esto tenía 2 inconvenientes: el primero es que da mucha pena; el segundo es que mi negrita encerrada era capaz de llorar ininterrumpidamente durante toda la noche, y yo NO podía dormir así.
  3. La última opción estaba muy lejos de ser ideal, pero era la “menos mala” de todas. Consistía en tener sábanas y protectores impermeables de sobra para mi cama, además de empapadores preparados en el suelo. Mi amorcito perruno dormía entonces en la cama conmigo, y mi sentido arácnido de supervivencia aprendió a despertarme cada vez que ella se levantaba, que era cada 2-3h. Entonces yo la llevaba corriendo a los empapadores para que hiciera pis, y a seguir durmiendo. No ser lo suficientemente rápida implicaba pipí de perro en la cama, con el consiguiente cambio de protector y de sábanas en mitad de la noche. Esto fue así durante unos 2 meses, y luego empezó a mejorar poco a poco, hasta que conseguí enseñarla a dormir en su propia camita en el suelo y a mear donde y cuando tocaba. Fue por ella que empecé a incorporar el café a mis mañanas, y no es broma 😅

El gasto económico

Ya se trate de un perrito adoptado como mi pequeña, o de uno comprado en tienda o de criador, existe siempre un valor inicial a pagar. Después, hay que gastarse dinero en vacunas, pipetas y pastillas anti-parásitos, comida, los típicos juguetitos, camitas, premios…

Lo que quiero destacar aquí, no es el valor total del gasto en sí, que tampoco es excesivo. Lo que quiero destacar es el cambio de mentalidad y de costumbres que tener un perrito supone: antes tu dinero era tuyo, ahora es de los dos 🙂

Con un bebé esto es muchísimo más hardcore, lo sé, ¡muuuuuucho más! Pero haced el favor: quedémonos con el concepto y no la cantidad, que sino se me desmonta la teoría 😂

Un pequeño perrito conlleva una gran responsabilidad

A excepción de los típicos perros de campo, más guardianes que de compañía, hacerte con un perrito significa que a partir de ese momento tienes que pensar en él para casi cualquier cosa que hagas. Sí, es así.

  • Si trabajas, sales a tomar algo o pasas la noche fuera, tendrás que pensar en cuántas horas se va a quedar el perrito solo y dejarle agua suficiente. Considera además si ladra o llora y puede causarte problemas con los vecinos, y ten en cuenta si se porta mal y te muerde cosas, o directamente te destroza la casa…
  • Aunque no lo dejes solo, puede que tu perrito sea uno de esos ladradores y ruidosos. Como comentaba, esto puede llegar a causar problemas con vecinos y otros, así que atención y prevención.
  • Irse de viaje es mucho más complicado, pues alojamientos y medios de transporte no suelen facilitar que viajemos con nuestras mascotas. Y si no te puedes llevar a tu perlita contigo, tendrás que buscar a alguien con quién dejarle… Buena suerte encontrando a alguien que pueda y quiera cuidar a tu pequeña fiera, y sobretodo: en quien tú confíes lo suficiente 😉
  • Los perros sueltan pelo, y huelen. Prepárate para limpiar la casa mucho más que antes, y al bichito también.
  • Al animalito hay que pasearlo con frecuencia para que desfogue y haga sus necesidades. Es lo que hay 🙂

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que tener un perrito es una gran responsabilidad y cambia tu vida al 100%. Y sí, al mismo tiempo vale totalmente la pena: la mía es una perrita linda y maravillosa, buena como ella sola, que me da amor infinito, cariño sin límites, y que no cambiaría por nada.

Mi perrhija

Mi princesita perruna en la actualidad.

El perrito rebelde y el bebé

A estas alturas creo que ya habréis entendido porque me parece que tener un perrito es una versión light de tener un bebé.

Que sí, que vale, que criar a un perrito, por muy rebelde que sea, y a un bebé, ¡no es lo mismo!, ¡faltaría más! Pero si una mamá primeriza y soltera os dice que es un buen entrenamiento, creedme: por algo será.

Así que, si tenéis dudas sobre si podréis afrontar bien la maternidad, y ya habéis superado el tener a un cachorrito loco en casa, ¿cómo no vais a hacerlo bien con vuestro bebé lindo y maravilloso? ♥

 

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1 Comment

  1. Completamente de acuerdo! 😉

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