La conciliación familiar como madre soltera

La conciliación familiar como madre soltera
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Soy madre soltera de una bebota de 10 meses y medio, trabajadora autónoma, y hoy vengo a quejarme de los despropósitos de lo que por ahí llaman la “conciliación familiar”.

Desde que me quedé embarazada vivo en una nube de mega happy flower power y optimismo unicorniano multicolor que hasta rabia le dará a más de un@, por que de verdad que no es normal lo bien que estoy llevando todo esto de la maternidad y la facilidad que estoy teniendo para quedarme con lo bueno y olvidar lo malo. También es justo decir que creo que el mérito no es solo mío, ya que tengo la suerte de contar con unas hormonas súper buen rolleras que ojalá me duren eternamente. Pero bueno, que uno de los asuntos que más utiliza ese “cajoncito de olvidar” que os comentaba, es el de la conciliación familiar.

He tardado casi un año en romper mi silencio a este respecto, porque la verdad es que aún con todas las dificultades que conlleva ser madre trabajadora, a mí me gusta mi trabajo, paso bastante tiempo con mi pequeña y me considero una afortunada. Sin embargo creo que hay que visibilizar el problema a todos los niveles, y por muy mega happy y optimista que yo sea, también tengo derecho a hablar de los lados menos amables de la maternidad.

Lo bueno de mi trabajo como autónoma

  1. Me gusta mi trabajo, lo que hago y el 95% de la gente con la que trato a diario. Me siento feliz, realizada y respetada profesionalmente, que es algo súper importante y que valoro muchísimo, sobretodo después de convertirme en mamá.
  2. Tengo horario flexible y trabajo parte del tiempo desde casa, pues en realidad solo necesito mi ordenador y una conexión decente a internet. Si la nena está malita o tengo que usar la mañana para ir a hacer cualquier gestión, no suele haber problema.
  3. Mi jornada laboral es de unas 6h/día aproximadamente. Seguramente aumentará a 8h/día en septiembre, o como mucho conseguiré atrasarlo hasta enero, pero en cualquier caso es un horario decente.

Lo malo, y lo que parecía bueno pero que también tiene su lado malo

  1. Sí, ahora me gusta mi trabajo, pero eso ha sido solo después de tener que lidiar con el mobbing en la que era mi empresa desde finales del embarazo hasta que nació mi hija. Luego se deshicieron de mí y tuve que buscarme la vida rápidamente, pero lo bueno es que al final todo fue para mejor 🙂
  2. No tuve ni un día de baja en mis casi 42 semanas de embarazo. Tuve un único día libre y fue porque lo desconté de mis “vacaciones”. Sí, trabajo sentada frente al ordenador la mayoría del tiempo y no cargando cajas, pero os aseguro que también cansa, y mucho.
  3. Mi incorporación al trabajo fue muy temprana, al principio le dedicaba aproximadamente 4h al día y lo hacía desde casa. Igual os suena genial, pero ya os digo yo que no. Trabajar en tu casa mientras oyes a tu bebé llorar a pocos metros de ti, teniendo que parar a darle el pecho o a sacarte leche, o a lo que haga falta, no es siempre tan fácil ni tan bonito. Tiene la ventaja de que apenas te separas de él o ella, pero es también un reto emocional y profesional importante, como bien cuenta Li en su post sobre la conciliación. Leedlo si no me creéis.
  4. Siendo autónoma, o trabajas o no cobras. Te dan una limosnilla en la baja post-parto y una ayuda de 100€/mes por ser madre trabajadora. No llega ni de lejos para pagar hipoteca, recibos, gasolina, impuestos, comida, guardería… Así que eso: o trabajas o no cobras.
  5. Actualmente hago unas 6h/día, que es relativamente poco. La pega está en que  tengo clientes en el otro lado del mundo que a veces entran en crisis cuando en nuestro huso horario son las 12 de la noche, por ejemplo. Eso significa que yo trabajo por las mañanas, y cuando me llamen, sea la hora que sea.
Conciliación familiar como madres soltera y autónoma

Yo, conciliando mientras mi hija duerme xD

¿Vacaqué?

Unas supuestas “vacaciones” son las que me han motivado a escribir este post, para que veáis xD

Resulta que la mitad de mi jornada laboral la dedico a colaborar con una empresa de aquí de Alicante (que voy a la oficina 4 días por semana y todo), y en agosto se puede decir que dicha empresa reduce su actividad a servicios mínimos. Como la guardería de mi hija cierra 15 días en agosto, pues se puede considerar que esas son mis “semi-vacaciones” de verano.

¿El problema? Que sigo cubriendo dichos servicios mínimos, que sigo trabajando para mis otros clientes internacionales, y que no tengo con quién dejar a la niña mientras hago todo esto, además de limpiar la casa, ordenar, cocinar, hacer la compra, etc. Porque antes de ir a la guarde, la abuela se quedaba con la peque para que yo pudiera cumplir en el trabajo, pero ahora me sabe mal volver a abusar de ella, y claro, me lo como yo todo.

Mañana es mi último día de “semi-vacaciones”, y resulta que estoy un poquito estresada y un muchito agotada, con tirón en la espalda y casi desmayo incluido.  Y como no quiero perder mi mega happy optimismo multicolor, le he pedido por favor a la abuela que venga hoy todo el día, para que yo recupere el trabajo atrasado, ponga la casa en orden, me ponga a mí en orden y me relaje, que no quiero que nada empañe la emoción y el amor infinito de ver a mi princesa crecer, que en estos días ha pegado un espabile brutal y yo me muero de felicidad por minutos ❤️

Entonces, ¿existe la conciliación familiar?

A mí me parece que la conciliación familiar como tal no existe, es una falacia. Lo que existe son los vasos medio llenos y el miedo a quejarse, por eso de que siempre habrá alguien peor que tú.

No tenemos la opción de elegir hasta cuando queremos estar en casa disfrutando de la crianza con tranquilidad. Hagamos lo que hagamos, siempre es a costa de sacrificar algo.

No se nos facilita el crecimiento profesional cuando nos quedamos embarazadas o nos reincorporamos después al mercado laboral. Hay excepciones, como la gente estupenda con la que trabajo yo actualmente (y que me dure), pero eso es raro raro raro de encontrar.

Así que esto es lo que hay y este es mi pequeño granito de arena, mi pequeña queja. Espero que llegue el día en que no sea necesario cuestionar la existencia de la conciliación familiar. Ahora voy a seguir aprovechando mi día de puesta en orden y relax, que ya estoy notando el buen rollito subiéndome por aquí 😉

 

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2 Comments

  1. Soltera y con hijo

    Al leer tus “problemas de conciliación” te diría que te odio un poco y que me das envidia. Trabajar desde casa tiene que ser un lujo, flexibilidad horaria real, te ahorras los desplazamientos a la oficina (porque entiendo que siendo autónoma vas si quieres), en Madrid lo normal es hora de ida y hora de vuelta… En cuanto a la baja laboral antes y después tendrás el mismo derecho que el resto, no? Entiendo que si cotizas de acuerdo a tus ingresos reales no deberías notar tal diferencia.

    Las que trabajamos por cuenta ajena en grandes ciudades te envidiamos.

    • Mamá de Lara

      Jejeje es verdad que por un lado tengo “mucha suerte”: voy unas 3-4 veces a la oficina por semana y es un trayecto de unos 30 min, pero con horario flexible efectivamente. Sin embargo en el tema baja sí que lo tenemos mucho peor nosotros que los trabajadores por cuenta ajena. Yo por ejemplo declaro todo lo que gano, lo que llamas ingresos reales. Pero lo que me pagan en la baja no se calcula en relación a eso, sino a la base de cotización, que en el caso de autónomos del montón como yo suele ser el mínimo, así que en la baja nos pagan poco y menos… Además, para un autónomo como yo, pedirse la baja implica un alto riesgo de perder clientes, porque yo tengo que dar servicio siempre o se buscarán a otro que hará mi trabajo. Entonces es eso, tiene su parte buena y mala… Un abrazo!

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